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Tipos de celos

tipos de celos

Terapia psicología y tipos de celos. 

Los celos son una respuesta emocional que cualquier persona ha desarrollado en un momento de su vida. Más allá, los cielos son el miedo que alguien tiene a perder algo que considera muy valioso. Así, todos en algún momento hemos reaccionado defendiendo con uñas y dientes lo que consideramos que nos pertenece.  Pero ¿que pasa cuando no existen motivos para tanta desconfianza? ¿Por qué hemos de sentir tantos celos cuando no hay motivo para desconfiar? Tanto si eres la persona que sufre esos celos enfermizos como si eres la persona que ya no sabe como demostrar que su amor es seguro y libre de toda sospecha la terapia puede ayudarte a reconducir esta situación tan dolorosa. En nuestras sesiones terapéuticas sabemos como crear vías de diálogo para salvar una relación rodeada de fantasmas. No dudes en pedir ayuda si sientes que la necesitas. 

¿Por qué somos celosos?

Los celos son una respuesta emocional básica por el miedo que alguien siente a perder algo que considera muy valioso. Pero detrás de esta definición, quizá demasiado general, hay mil matices y variaciones. Cada caso es único por supuesto. Cada caso encierra características que no lo permiten generalizar al resto de los casos. Pero su común denominador es su raíz emocional. Los celos son una emoción que nace de un pensamiento de modo que si controlas tu pensamiento, que al fin y al cabo es una conducta como otra cualquiera, controlarás la emoción y si controlas tus emociones los celos se minimizan hasta que desaparecen.

Los celos en nuestra sociedad.

Parece extraño que en una sociedad tan liberalizada los celos aún perduren como un estigma que muchos sufren en silencio. Si hace unos años la sociedad española salía del letargo tras 40 años de dictadura ultracatólica y machista e iniciaba una camino hacia la modernidad y la igualdad deberíamos esperar que los patrones de interacción en la pareja  hubieran evolucionado hacia una convención social más libre e igualitaria que hubiera desterrado la visión de la pareja como un objeto de posesión y dominio. En gran medida observamos en las nuevas generaciones que se ha evolucionado mucho. Las parejas de jóvenes son más liberadas y más respetuosas con la libertad individual del otro miembro que en épocas pasadas, pero aún queda mucho por avanzar. Hoy es menos frecuente que un chico le diga a su novia (con esa falda no sales a la calle) o que una chica cree un verdadero problema de convivencia porque ha descubierto que su novio (envía wasaps a una amiga)

Si vivimos en la sociedad del conocimiento, la información y la libertad los celos como estigma de posesión deberían quedar desterrados pero las estadísticas nos demuestran  lo contrario, la gente sigue sintiendo celos en ocasiones incontrolables. ¿Por qué? Porque vivimos hoy quizá más que ayer en una sociedad posesiva en donde todo el mundo tiene un teléfono móvil, una casa y un coche propio. En nuestros días todo el mundo posee algo. Así la cultura de la posesión de cosas con nombre de usuario y contraseña se generaliza también a las personas y las relaciones se “cosifican” del modo que algo que es mío no puede ser compartido por un tercero.

Miedo a perder algo que consideramos valioso.

Esta definición en ocasiones presenta excepciones a la regla porque los celos a veces se presentan como un detonador en una pareja que tenía serios problemas estructurales y hacia aguas por todos los lados hacia la separación. Si una pareja esta mal porque tienen muchos problemas y ambos se plantean si la llama de su amor se ha extinguido definitivamente podríamos entender que la “posesión de la otra persona como pareja” ya carece de valor y por tanto perderla o compartirla no debería representar un problema, pero en muchas ocasiones esto no es así. Los celos muchas veces son la solución muy recurrida en muchas personas que no saben como poner punto y final a una relación que no tiene modo de revertir su ocaso. No es lo mismo decirle a tu pareja “ya no te quiero” que “siento que me engañas” porque en la primera afirmación la responsabilidad de ponerle fin a la relación esta en la primera persona, en la segunda afirmación pasamos la causa de la ruptura a los celos que como la derrota es huérfana. Una persona puede encontrar una escusa estupenda en los celos que siente o por otro lado en los celos que sufre para romper con una relación sentimental. Porque la sensación de fracaso al romper con la persona que hemos compartido mucha de nuestra vida daña nuestra autoestima. Si pasamos la causa del fracaso a un tercero sentiremos alivio y una justificación más o menos entendible por uno mismo y sobre todo por los demás; familia y amigos.

Los celos dañan nuestra autoestima.

“Si nuestra pareja se fija en otro/a será porque nosotros no somos lo suficientemente buenos. Será porque ya se ha cansado de mi. Será porque ya no le atraigo. Sí es así prefiero que me lo diga y que no me engañe.”

Este razonamiento que sufre el celoso es una muestra del daño que los celos producen en la autoestima de alguien. Cualquier razonamiento contrario que se le diga al celoso será en vano porque encontrará una argumentación para rebatirla. Para que una persona pueda sentirse “a gusto” con su pareja en primer lugar ha de sentirse bien consigo mismo. Así los celos suelen ser un indicador de una autoestima baja y un autoconcepto equivocado. Muchas personas buscan en la persona con la que conviven la seguridad y la aceptación que no encuentran en si mismos. Esto representa una pesada carga para aquel que sufre los celos porque en todo momento tiene que estar demostrando y justificando su amor incondicional y confirmando que “eres lo suficientemente bueno” como para no tener que buscar a otra persona que me de lo que contigo me falta.

¿Sentir celos es algo natural?

Atendiendo a lo anteriormente expuesto podría parecer que solo sienten celos personas que sufren un desequilibrio palmario, pero no es así. Sentir el pellizco de los celos es absolutamente normal porque los celos habitan tanto en los fundamentos biológicos de nuestra conducta como en el aprendizaje social que nos ha traído hasta el día de hoy. Tanto existe una componente biológica para los celos como una historia de aprendizaje que nos ha mostrado ejemplos y enseñanzas de infidelidades que hemos conocido en nuestro entorno y de las que queremos protegernos con los celos que sentimos. Así pues sentir celos es algo natural e inherente al ser humano. No debería ser un problema sentir “algo” de celos hasta sobrepasar la línea roja.

¿Cuál es la línea roja para los celos?

Un trastorno es algo que trastorna, que cambia de dirección, el sentido de algo. En el caso de los celos unos celos empiezan a ser patológicos cuando cortan, impiden, desvían o producen cambios significativos en el devenir de una persona. Si pensar en los celos que sientes de tu pareja te ocupa tanto tiempo del día que hace que no te puedas concentrar en el estudio o en el trabajo tienes un problema. Si por evitar la simple mirada de otra persona a tu pareja evitas frecuentar lugares públicos tienes un problema. Si la convivencia con tu pareja se hace insoportable porque pasáis la mayor parte del día discutiendo por causa de los celos tienes un problema.  En cualquiera de los tres ejemplos la vida normal de una persona se ve alterada por el pensamiento o la emoción de los celos. Es un pensamiento viciado o una emoción incontenible la que no permite a quien la siente y a quien la sufre y casi siempre a ambos llevar una vida normal. No conviene esperar a que los celos den lugar a agresiones verbales o físicas. La línea roja no es el maltrato. La línea roja se ve mucho antes. Si sientes que no llevas una vida normal porque tus celos o los celos de tu pareja no te dejan vivir en paz es el momento de pedir ayuda. No esperes a que sea demasiado tarde.

Tipos de celos: Celos retrospectivos

Si hay unos celos que verdaderamente se viven como dolorosos y difíciles de erradicar estos son los celos retrospectivos porque el objeto de los celos vive en el pasado y al pasado no se puede volver.

¿Qué son los celos retrospectivos?

Los celos retrospectivos son la respuesta emocional a un pensamiento obsesivo porque se repite continuamente y el paciente no puede evitarlo, aunque lo intente. Además, es un pensamiento inútil porque no puede ser analizado. Si tienes celos de un amigo o de un compañero de trabajo de tu pareja puedes hacer algo por descubrir si tu pareja siente todavía algo por el o ella, pero si los celos son dirigidos hacia un personaje del pasado de la persona que amas es absolutamente imposible librarse de él porque ya no existe pues forma parte del pasado. Es un pensamiento viciado y aversivo que produce dolor y no hay remisión ni modo de demostrar que solo es una fantasía en la cabeza de quien los sufre.

¿Cómo enfrentarnos a ellos?

Como cualquier otro pensamiento viciado, malo, circular, aversivo no se puede destruir. No podemos dejar de pensar en una cosa solo por proponérnoslo, pero si el pensamiento es conducta y la conducta se puede modificar aportando conductas alternativas aplicando un método de modificación de pensamiento alternativo podemos conseguir minimizar los efectos del pensamiento “malo” sustituyéndolo por otro tipo de pensamiento que hace inviable volver a “meter la cabeza en la lavadora” del pensamiento obsesivo.

¿Los celos se curan?

Los celos son una emoción y la emoción es fruto del pensamiento. Si el pensamiento es conducta y la conducta se puede modificar también los celos se pueden modificar si usas un método adecuado. Si una persona puede aprender a pintar o a tocar un instrumento modificando la conducta de repetición y entrenamiento también entrenándote y repitiendo estas técnicas de modificación del pensamiento puedes conseguir librarte de los celos como de otro pensamiento obsesivo.

¿Qué hacer si tu pareja es celosa?

Uno no puede conseguir que su pareja deje de ser celosa. Si puede ayudarle a conseguir ayuda para dejar de serlo. El proceso terapéutico que una persona ha de emprender para resolver cualquier problema psicológico es único e intransferible. Ha de nacer del autoconvencimiento y el deseo de mejorar no solo por mantener a su pareja sino por mejorar cada día como persona.

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